
El Gobierno nacional salió a justificar el fuerte incremento registrado en el precio del gas natural licuado (GNL) importado para afrontar el pico de demanda del invierno y ratificó que no avanzará con subsidios destinados al sector industrial. Mientras desde la Casa Rosada sostienen que las empresas deberán absorber el mayor costo energético, en Tucumán la Provincia logró asegurar un importante volumen de gas para sostener la actividad industrial durante los meses más fríos del año.
La explicación oficial llegó de la mano de Daniel González, secretario coordinador de Energía y Minería (foto inferior), quien defendió el esquema aplicado por Enarsa tras la polémica generada por el valor de regasificación surgido en las últimas licitaciones.
“El precio es el que es. No tiene ningún sentido que el Estado subsidie industrias con el costo del GNL o subsidie la generación”, afirmó el funcionario durante la 13° Jornada de Energía organizada por Diario Río Negro.
La controversia se abrió luego de que Enarsa terminara convalidando un costo de US$5,16 por millón de BTU para importar GNL, un monto muy superior al valor de referencia de US$3,50 que el propio Gobierno había utilizado semanas atrás para rechazar una propuesta privada de Naturgy.

Según González, la diferencia responde exclusivamente a las condiciones del mercado internacional y al impacto que generó el conflicto en Medio Oriente sobre los precios energéticos. “No tiene nada raro, es mercado puro”, sostuvo.
El funcionario explicó que los proveedores internacionales comenzaron a exigir primas adicionales sobre el índice TTF —referencia europea para el comercio de GNL—, lo que disparó los costos de abastecimiento para países importadores como la Argentina.
En ese contexto, el Gobierno nacional resolvió trasladar buena parte del impacto a industrias y centrales térmicas, que son las principales consumidoras del combustible importado durante el invierno.
Mientras tanto, en Tucumán, el Ministerio de Economía y Producción avanzó en negociaciones con YPF Refinor para asegurar suministro destinado a las empresas locales. El ministro Daniel Abad confirmó que ya se puso a disposición de sectores industriales un volumen significativo de gas para la temporada invernal.

“Hemos logrado con la empresa YPF Refinor que haya un volumen importante de suministro de gas para el invierno”, señaló el funcionario tucumano, quien indicó que el combustible ya fue ofrecido al Centro Azucarero Argentino, la Unión Industrial de Tucumán y Acnoa (citrícolas) para que inicien las negociaciones contractuales correspondientes.
La situación energética se volvió especialmente sensible luego de que el Gobierno nacional descartara la propuesta de Naturgy para avanzar con una privatización parcial de la importación y comercialización del GNL. En aquel momento, la oferta privada contemplaba un costo estimado de US$4,51 por millón de BTU, cifra que había sido considerada demasiado elevada frente a las proyecciones oficiales.
Sin embargo, las últimas compras terminaron arrojando valores incluso superiores.
Pese a ello, González defendió la estrategia oficial y aseguró que el resultado económico final del invierno no será peor que el esquema originalmente evaluado. “Lo que sí nos vamos a asegurar es que, cuando tomemos el invierno completo, el costo total no sea mayor al que hubiéramos tenido con la privatización”, afirmó.

Argentina necesita importar barcos de GNL cada invierno para cubrir los picos de consumo energético, especialmente en jornadas de bajas temperaturas. La mayor parte de ese combustible termina abasteciendo a industrias y usinas eléctricas.
Bajo el nuevo esquema definido por Nación, Enarsa continuará concentrando el abastecimiento residencial y de sectores prioritarios como hospitales y escuelas, mientras que industrias y generadoras deberán contratar parte del gas por cuenta propia.
En Tucumán, la garantía de suministro aparece como un alivio para actividades productivas clave. Abad explicó que algunas empresas ya comenzaron a cerrar acuerdos en las últimas horas. “Tenemos entendido que algunos ingenios cerraron contratos de este gas. La verdad que es una muy buena noticia porque estábamos muy preocupados en relación al suministro, porque había muy poco gas y mucha demanda”, indicó.
El ministro remarcó además que el abastecimiento permitirá sostener el funcionamiento de sectores altamente dependientes del combustible, como la industria azucarera y la citrícola. “Nos informaron de un stock importante, un volumen importante para que puedan, por ejemplo, iniciar la zafra y las citrícolas desenvolverse normalmente en su tarea industrial”, explicó.
Además, advirtió sobre el retraso en obras vinculadas al Gasoducto Norte. “Lamentablemente no se terminó la reversión del Gasoducto Norte en San Jerónimo, en el sur de Santa Fe, que nos permitiría tener gas de Vaca Muerta a un precio más accesible”, señaló.
Mecanismo diferencial
Desde Nación, González insistió en que el objetivo es transparentar los costos reales del sistema energético y enviar señales de precios al sector privado. “Capaz que pagar US$20 el millón de BTU por 10 o 20 días no tiene sentido y algunas industrias deciden consumir menos”, planteó.
Las proyecciones privadas estiman que las importaciones de GNL podrían superar este año los US$1000 millones. Para cubrir la demanda invernal, el país necesitaría entre 23 y 25 barcos, cada uno con costos superiores a los US$40 millones.
Al mismo tiempo, el Gobierno nacional intenta evitar que el incremento del costo energético impacte de lleno sobre las facturas residenciales y sobre la inflación. Por eso, el Ministerio de Economía analiza mecanismos para diferir parte del ajuste tarifario hacia los meses de menor consumo.
La preocupación por el abastecimiento y el costo del gas también llegó a la Unión Industrial Argentina (UIA), que ya había advertido semanas atrás sobre el efecto que la volatilidad energética podría tener sobre la actividad fabril.
El tema volvió a plantearse esta semana durante una reunión entre dirigentes industriales y el ministro de Economía, Luis Caputo, donde empresarios reclamaron medidas orientadas a aliviar costos financieros, tributarios y laborales para sostener la competitividad.
Pese al crecimiento de Vaca Muerta y a las expectativas oficiales de incrementar las exportaciones de gas en los próximos años, la Argentina todavía depende de las importaciones de GNL para atravesar los inviernos de mayor demanda energética.